Desde el último blog, de antes de ayer, ha pasado la primera semana de trabajo, y muy bien. La gente muy maja, la oficina es magnífica, las horas no son infernales, y hay muchas oportunidades de hacer cosas y por tanto muchas oportunidades de hacerlo bien. Ayer, al salir de el trabajo, uno de los analistas se ofreció a acercarme el hotel, ya que por las tardes suele haber algo de cola para coger taxi. Es Said, un Jordano con sangre escocesa en las venas, muy listo y muy simpático. Por lo visto le gustan muchos los coches y le dije que a mi también, lo acabé de entender cuando le dio al mando para abrir el coche al entrar en el garaje y parpadearon los intermitentes de un flamante Porche Caiman S grafito claro. Me contaba cuando lo compró y me contó tambien que Rami, el director asociado con el que estoy trabajando en el proyecto que me han asignado, el de nuestro amigo Narasidham Varadharajan, me dijo que estaba esperando que le dieran su nuevo modelo de Porche Cayenne GTS, que tiene más caballos que las cuadras de Su Alteza Al Maktoum. Así, que visto lo visto, y viendo el otro día que SEAT intenta hacer por aquí sus pinitos, he decidido comprarme un Seat León amarillo, al que le pondré bien visible un toro de Osborne y una banderita de Andalucía. Eso es Dubai un poco hoy, gana dinero, vive rápido y disfruta. A ver como consigo encajar mi modelo... :0)

Esta mañana llené el depósito de gasolina. Del Honda Civic, las gasolineras aquí son como eran en España hace 20 años, no te bajas del coche, te cobra el mismo que te hecha la gasolina y te limpian los cristales. Precio de un tanque completo, 9 euros!!. Le he dejado un euro de propina por limpiarme los cristales.

Estuve viendo una casa en Dubai Marina, no está en el mejor sitio de la Marina pero el piso está muy bien, un duplex con una habitación y cuarto de baño muy grandes. En la parte de abajo está el salón, la cocina y el comedor. Compartiría casa con un Sirio Británico y dos americanos, uno de los cuales he conocido hoy. Es un coach potato auténtico, lleva aquí 5 años y dice que es un fanático del fútbol. Lo peor no es eso, dice que es seguidor de la selección Alemana!! Este mundo está definitivamente loco. La piscina del edificio está muy bien, los accesos a la carretera que me lleva a la oficina también y van a abrir justo enfrente del edificio un club que tienen muy buena pinta con vistas a la Marina. En fin, ya os contaré. Desde allí me he venido al hotel, no me ha dado tiempo a ver el Montgomorie Golf Club, intentaré ir mañana, y me he ido a correr a la playa (hoy he doblado, esta mañana 35 min de elíptica y 40 min de cinta). En la playa he corrido 8 km, más o menos, ida y vuelta por la pista de tartán de la que os hablaba el otro día. Hacía una tarde magnífica, después de correr me he dado el primer baño en el mar desde que estoy aquí. Puedes dejar las cosas en la orilla sin miedo a que nadie te las toque. Me acompañaban en la playa una familia árabe, con una niña pequeña, ella iba tapada, sólo se le veían los ojos, y una familia india, con dos niños. La playa es una pasada y el agua es cristalina y muy templada. Me he dado un buen baño, 20 min más o menos viendo la puesta de sol, aquí el sol se pone en el mar, al contrario que en Málaga.

Y aquí empieza la fábula... al salir del agua, ya con poca luz, cuando iba andando tranquilamente hacia el coche, descalzo, con las zapatillas de correr en la mano, he hecho un gesto instintivo para coger la llave del coche que me había metido mientras corría en el bolsillo del pantalón de correr, y no estaba. Ups!! me doy cuenta rápidamente que el hotel está a 5km, al otro lado de Sheikh Sayed Road, y en el coche tengo la cartera, el pasaporte, la cámara de fotos, las gafas, el teléfono y la llave del hotel. Vuelvo corriendo a donde me había estado bañando aprovechando los últimos rayos de sol, a hacer un intento desesperado de encontrar la llave, y no la veo. Me dirijo a nuestro amigo árabe para preguntarle si tiene unas gafas de bucear, le digo que he perdido las llaves del coche, no tiene. Me acerco a mis amigos los indios y si!, ellos si tienen unas gafas que me dejan muy amablemente. Vuelvo al agua, 5 minutos buceando y no las veo, ya había muy poca luz. Salgo andando hacia mis amigos los indios a devolverles las gafas. Me preguntan si he encontrado las llaves y al decirles que no, sueltan un oooohhhh compungido como si fueran las llaves de su coche las que se hubieran perdido. Son las 7:15, a las 8:15 he quedado con Luis, nuestro amigo de Bulgari, para que me pase a recoger e ir a tomar una cerveza y una hamburguesa a la playa, a un sitio muy chulo. De repente, la burbuja de seguridad en la que siempre vivimos se ha pinchado. Y ¿qué hacen mis amigos indios? Familia casi humilde, la señora, sin un segundo de duda, abre la cartera y me deja 20 dirhams para el taxi. El ejecutivo del Porche mendigando unos dirhams a la familia humilde para llegar al hotel, se me hace un nudo de emoción en la garganta. Le pido por favor su dirección para devolverle el dinero y se niega. Dice que se imagina a si misma en mi situación y que es lo que tiene que hacer. Le doy un millón de gracias y me vengo al hotel. Viniendo hacia el hotel me doy cuenta de que, a pesar de que unos cientos de kms al Norte los chiies de Hizbula quieren volver a matarse con los sunies del gobierno en el Líbano, una vez más al borde de la guerra civil, anécdotas como las de hoy hacen que merezca la pena seguir creyendo que la gente, en general, sin contextos políticos de por medio, es buena, muy buena.

Ahora llego de tomarme esa hamburguesa y cerveza que me han sabido como un trozo de cielo. Y me voy a dormir...

Mañana os contaré como acabó la ventura de la llave.

Muchas gracias por vuestros comentarios, Pablos, Vero, padre, Trici... seguid escribiéndolos.

PS. ¿Os podéis creer que se ha puesto en contacto conmigo un periodista de Uruguay que quiere escribir sobre Dubai y se había leído el blog?